Bondage es la denominación de ataduras con fines eróticos popularizada en occidente. La práctica empezó cómo un disciplina de captura e inmovilización de prisioneros en Japón, está técnica se llama shibari. No es difícil imaginar como se trasladó a las artes eróticas.
A muchas personas les resulta muy atractiva la idea de dejar en manos de su compañero la responsabilidad total del juego erótico. Quizá por inhibiciones confía en que su pareja los puede llevar muchos más lejos de lo que ellos se atreverían y eso los relaja para entregarse por completo a las bondades del placer. La sensación de presión de las sogas sobre la piel y la imposibilidad de movimiento puede resultar excitante también y ser un punto más de placer. Todo esto ligado al placer obtenido por la adrenalina que genera el peligro simbólico puede resultar muy rica combinación. Es por eso que en muchas oportunidades se complementa con prácticas de spanking o SM. Así mismo quien tiene la responsabilidad de llevar adelante la iniciativa puede encontrar un atractivo muy poderoso en el hecho de tener completamente inmovilizada a su pareja. Cuando estos gustos se complementan en una pareja los resultados son extremadamente placenteros para ambos y seguramente se conviertan en profesionales del bondage. En cualquier sexshop se pueden conseguir las sogas e instrumentos adecuados para esta práctica. Hay una variedad muy grande de mordazas, vendas y hasta columpios para los más experimentados.
En la industria del cine porno hay un gran producción de material dedicada a la disciplina bondage y como cada categoría tiene sus estrellas. Podemos nombrar algunas como Eve Ellis, Stacy Burke, Kristine Imboch, Darla Crane o la esplendida Ashley Renee.
También podemos encontrar muchas referencias en el cine de hollywood que coqueteó con prácticas bondage que nos subieron la temperatura en más de una oportunidad. Sin duda una de las películas que más me intrigó cuando era una adolescente con posibilidades amateur de esta disciplina fue El cuerpo del delito con dos escenas que recuerdo me entusiasmaron mucho. Una es aquella tan recordada donde Madonna inmoviliza a Willem Dafoe con su propio cinturón y le tira gotas de cera caliente con una vela sobre su torso. La otra es donde Willem toma la iniciativa y la esposa a Madonna contra la pata de una cama boca abajo en el piso. Alto voltaje erótico para principios de los 90 y todavía muy efectivo.
Para aquellos que no lo probaron, empezar con simples amarres de manos puede ser una opción para indagar las bondades de esta práctica. Sin confesarles demasiado puedo decirles que no se arrepentirán ;). En caso que les guste mucho después tendrán tiempo para investigar en la infinidad de opciones de nudos y ataduras que esconde esta práctica tan antigua. En caso que ya cuenten con alguna experiencia por favor no dejen de comentar, quizá me animen contarles alguna.
Besos húmedos,
Hasta la próxima!
Sophie G