Vecinos fogosos
Ella dio por sentado que a ese vecino tan guapo le gustaban los chicos. Después de esa noche no volvería a pensar lo mismo... Cuando Cindy se lo encontró en el elevador , no lo dudó. Sus maneras suaves, el look detallista y su cabellera alisada delataban que no tendría chances con él. No tuvo tiempo de reaccionar: él la había arrinconado y devoraba sus labios, mientras le acariciaba el cuerpo con la intensidad y precisión de un amante experto. De pronto sintió, pujando contra su pelvis, la evidencia de su error. Y terminó de comprobarlo cuando el rubio detuvo el elevador en el piso siete y la arrastró hacia su apartamento.